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Semana Mundial de la Lactancia Materna: “La Logopedia debe ocupar un lugar activo dentro de los equipos que acompañan a las familias durante la lactancia”

 

Paloma Gómez Gavilán, logopeda especializada en deglución neonatal y pediátrica y consultora internacional certificada en lactancia materna (IBCLC), explica el papel de la logopedia en el establecimiento y mantenimiento de una lactancia satisfactoria.

 

Cada año, del 1 al 7 de agosto, se celebra la Semana Mundial de la Lactancia Materna, una iniciativa promovida por la Alianza Mundial para la Acción de Lactancia Materna (WABA) para sensibilizar sobre la importancia de proteger, promover y apoyar la lactancia materna en todo el mundo. Esta campaña recuerda que la lactancia no solo aporta beneficios para la salud de madres y bebés, sino que también constituye una de las intervenciones de salud pública con mayor impacto social y económico. 

La lactancia materna es un proceso complejo en el que intervienen múltiples factores biológicos, funcionales y emocionales. Su adecuado establecimiento requiere, en muchas ocasiones, la colaboración de diferentes profesionales sanitarios que trabajan de forma coordinada para acompañar a las familias.

En este contexto, la logopedia desempeña un papel fundamental, aunque todavía poco conocido. La evaluación y el abordaje de funciones como la succión, la deglución, la respiración o el desarrollo orofacial forman parte de las competencias del logopeda y pueden resultar determinantes para prevenir o resolver dificultades durante la lactancia. 

Con motivo de esta efeméride, el Consejo General de Colegios de Logopedas ha querido dar visibilidad a este ámbito de especialización a través de la experiencia de Paloma Gómez Gavilán, logopeda especializada en deglución neonatal y pediátrica y consultora internacional certificada en lactancia materna (IBCLC). En esta entrevista, explica cuál es el papel del logopeda durante la lactancia, cuándo puede ser necesaria su intervención y qué retos afronta actualmente esta área de la profesión.

1. La logopedia sigue siendo una profesión poco asociada al ámbito de la lactancia materna. ¿Cuál es el papel del logopeda durante este proceso?

Aunque tradicionalmente la lactancia materna se ha relacionado con otras disciplinas sanitarias, la realidad es que la alimentación, y en este caso, la lactancia materna, es una de las primeras funciones orales que desarrolla el ser humano y, por tanto, debe formar parte del campo de actuación de la Logopedia.

La lactancia no consiste únicamente en que el bebé sea capaz de extraer leche del pecho. Es una función neuromotora extremadamente compleja en la que intervienen la respiración, la succión, la deglución, el control postural, la coordinación sensoriomotora y el adecuado desarrollo de las estructuras orofaciales, y todo ello constituye precisamente el ámbito de conocimiento del logopeda.

Nuestro papel es valorar cómo está funcionando esa dinámica de alimentación, identificar posibles alteraciones de la función oral y comprender cómo pueden estar influyendo tanto las características del bebé como las de la madre en el establecimiento de la lactancia. La lactancia es una interacción entre dos personas, comprender ambas partes es imprescindible para poder mejorar este proceso.

Además, dar el pecho es mucho más que alimentación. Es la primera actividad funcional que modela el desarrollo craneofacial, favorece una adecuada maduración neurológica y constituye la base sobre la que posteriormente se desarrollarán otras funciones orales.

Por eso, considero que la Logopedia tiene mucho que aportar en este ámbito, y nuestra presencia debería formar parte de los equipos multidisciplinares que acompañan a las familias desde el nacimiento.

 

2. ¿Cuáles son las dificultades más frecuentes en las que un logopeda puede ayudar a un bebé y a su familia durante la lactancia?

Con frecuencia atendemos bebés con alteraciones en la succión, dificultades para coordinar succión-deglución-respiración, fatiga durante las tomas, transferencia ineficaz de leche, tomas excesivamente largas, escasa ganancia de peso o rechazo al pecho.

También valoramos situaciones en las que existen alteraciones anatómicas y/o funcionales, como la anquiloglosia, las fisuras labiopalatinas, las alteraciones del tono muscular, determinadas enfermedades neurológicas o los bebés prematuros, cuya inmadurez hace que alimentarse suponga un enorme esfuerzo.

Sin embargo, es importante recordar que muchas dificultades de lactancia aparecen en bebés sin una condición médica que las explique, y aun así no se establece de forma adecuada. Detrás puede existir una disfunción oral sutil que dificulte una succión eficaz y una correcta transferencia de leche, por tanto, el bebé puede realizar tomas poco eficientes, fatigarse durante la alimentación o presentar una ganancia ponderal insuficiente, y a su vez, la madre puede experimentar dolor, grietas, obstrucciones, mastitis o una disminución de la producción de leche.

Nuestro objetivo no es únicamente mejorar la succión del bebé, sino favorecer que la alimentación deje de ser una fuente de preocupación y se convierta en un momento de bienestar, vínculo y confianza entre madre y bebé.

 

3. ¿Qué señales deberían alertar a las familias o a otros profesionales de que es recomendable consultar o derivar a un logopeda especializado?

Existen múltiples señales de alerta, pero quizá la más importante es comprender que la lactancia debe ser eficaz y confortable tanto para la madre como para el bebé. Cuando esto no ocurre, aunque no exista dolor ni una condición médica evidente, es recomendable realizar una valoración especializada. 

Algunas de las situaciones que deberían motivar una consulta, son:

  • el dolor persistente durante las tomas,
  • grietas que no mejoran,
  • tomas muy prolongadas,
  • una escasa transferencia de leche,
  • un aumento insuficiente de peso,
  • chasquidos al mamar,
  • pérdidas continuas de leche por las comisuras,
  • tos o atragantamiento durante las tomas,
  • fatiga excesiva durante la alimentación,
  • la necesidad constante de suplementación sin una causa clara,
  • la sospecha de alteraciones en la función oral.

También deberían derivarse de forma precoz los bebés con:

  • anquiloglosia sintomática,
  • prematuridad,
  • fisura labiopalatina,
  • enfermedades neurológicas,
  • cualquier condición que pueda comprometer la alimentación.

Pero quizá el mensaje más importante es que la derivación no debe hacerse únicamente cuando la lactancia está a punto de fracasar. Una intervención precoz evita complicaciones, reduce el sufrimiento de las familias y aumenta considerablemente las posibilidades de mantener una lactancia satisfactoria y prolongada. 

 

4. La atención a la lactancia requiere conocimientos muy específicos. ¿Qué formación necesita un logopeda para ejercer en este ámbito?

La formación universitaria proporciona al logopeda una sólida base sobre anatomía, fisiología y funciones orales. Sin embargo, la alimentación en los primeros meses de vida es un ámbito altamente especializado que requiere una formación específica y una actualización continua.

Comprender la lactancia implica mucho más que conocer cómo succiona un bebé. Es necesario entender la fisiología de este proceso, el desarrollo del recién nacido, la interacción entre la madre y el bebé y cómo la función oral influye en el establecimiento y mantenimiento de una alimentación eficaz. Solo así es posible realizar una valoración funcional completa y ofrecer una intervención realmente individualizada.

Creo, además, que como profesión tenemos un reto importante, existen pocas formaciones específicas sobre lactancia dirigidas exclusivamente a logopedas. En muchas ocasiones debemos recurrir a programas diseñados para distintos perfiles sanitarios y adaptar posteriormente esos conocimientos a nuestra práctica clínica. Es un excelente punto de partida, pero también pone de manifiesto la necesidad de desarrollar una oferta formativa específica que responda a las necesidades del logopeda que trabaja en este ámbito.

Apostar por una formación específica no solo fortalece el papel del logopeda en esta área, sino que también contribuye a que nuestra profesión ocupe el lugar que le corresponde dentro de los equipos que acompañan a las familias desde el nacimiento. Si queremos que la Logopedia sea reconocida como un pilar en la atención a la alimentación neonatal, primero debemos creerlo nosotros y dotarnos de las herramientas necesarias para ejercer con excelencia.

 

5. Desde tu experiencia, ¿qué crees que todavía queda por hacer para que el papel de la logopedia en la lactancia materna sea más conocido?

Creo que el principal reto es seguir dando visibilidad a la alimentación neonatal, y, por ende, la lactancia materna, como una competencia propia de la Logopedia. Aún existe un gran desconocimiento, tanto entre las familias como entre muchos profesionales sanitarios, sobre el papel que puede desempeñar un logopeda especializado en la valoración e intervención de las dificultades de alimentación durante los primeros meses de vida. Esto hace que, con frecuencia, las derivaciones lleguen tarde, cuando la lactancia está a punto de abandonarse.

También creo que es fundamental impulsar la formación específica en este ámbito, favorecer el desarrollo de itinerarios de especialización y promover que estos contenidos tengan una mayor presencia, tanto en la formación universitaria como en formación continuada. Si queremos que la Logopedia sea reconocida por los demás profesionales sanitarios en el ámbito de la Lactancia Materna, primero debemos consolidar este ámbito dentro de nuestra propia profesión.

Además, necesitamos seguir generando evidencia científica, participar en proyectos de investigación y estar presentes en los equipos asistenciales donde se acompaña a las familias desde el nacimiento. La mejor manera de visibilizar el valor de la Logopedia es demostrar, con conocimiento y con resultados, el impacto que nuestra intervención tiene sobre la alimentación y el bienestar de la díada madre-bebé.

Estoy convencida de que la Logopedia tiene un enorme recorrido en este campo, ya que aportamos un conocimiento específico que resulta imprescindible para comprender muchas de las dificultades que aparecen durante la lactancia.

 

6. Con motivo de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, ¿qué mensaje te gustaría transmitir tanto a los logopedas como a las familias?

A las familias les diría que pedir ayuda nunca significa haber fracasado. La lactancia materna es un proceso biológico, pero también es una habilidad que madre y bebé aprenden juntos. Cuando aparecen dificultades, existen profesionales preparados para acompañarlas y, en muchas ocasiones, pequeñas intervenciones pueden cambiar por completo la experiencia de esa familia.

Y a mis compañeros logopedas los animaría a acercarse a este apasionante ámbito de conocimiento. La lactancia es la primera gran función oral que realiza un ser humano. Entender cómo se desarrolla, cómo madura y qué ocurre cuando aparecen dificultades nos convierte en mejores profesionales no solo en el periodo neonatal, sino a lo largo de toda la vida.

La lactancia materna no pertenece a una única profesión. Pertenece a las familias. Solo desde el trabajo multidisciplinar podemos ofrecer una atención de calidad, pero ese trabajo también implica reconocer el valor que aporta cada disciplina. La Logopedia tiene competencias propias en la evaluación y el abordaje de las funciones orales y, por ello, debe ocupar un lugar activo dentro de los equipos que acompañan a las familias durante la lactancia.